Pie Diabético
Cuidado de los Pies
Las personas con diabetes tienen mayor probabilidad de sufrir problemas en los pies. La diabetes puede causar daño a los vasos sanguíneos y a los nervios, y disminuir la capacidad del cuerpo para combatir infecciones. Uno puede no notar una lesión en el pie hasta que se presente una infección. Asimismo, puede presentarse muerte de la piel y otro tejido.
Sin tratamiento, es posible que sea necesario amputar el pie afectado. De hecho, la diabetes es la enfermedad que más comúnmente lleva a amputaciones. Revisa y cuida tus pies todos los días con el fin de prevenir lesiones allí. ________________________________
Rutina de Cuidado Diario
- Revisa los pies todos los días. Inspecciona el empeine, los lados, la planta del pie, los talones y entre los dedos.
- Lávete los pies todos los días con agua tibia y jabón suave. Los jabones fuertes pueden dañar la piel.
- Prueba la temperatura del agua con los dedos de las manos o los codos antes de sumergir los pies en agua caliente o tibia. Debido a la diabetes, posiblemente no puedas sentir si el agua está demasiado caliente y se pueden presentar quemaduras con facilidad.
- Seca suavemente y por completo los pies, en particular entre los dedos, ya que se pueden desarrollar infecciones en las áreas húmedas.
- Los pies pueden resecarse y cuartearse, causando posiblemente una infección. Después de bañarse los pies, suavice la piel seca con loción, vaselina, lanolina, crema o aceite. No aplique loción entre los dedos.
- Pregúntela al médico si está bien recortarse las uñas. De ser así, pídele que te enseñe la forma más segura de hacerlo. Si las uñas no se recortan en la forma correcta, se puede desarrollar una llaga o úlcera en el pie.
- Sumerje los pies en agua tibia para ablandar las uñas antes de cortarlas.
- Corta las uñas en forma recta, ya que las uñas curvas son más propensas a encarnarse.
- Evita sentarte con las piernas cruzadas o pararte en una misma posición durante un tiempo prolongado.
- Deja de fumar, en caso de hacerlo, debido a que esto disminuye el flujo sanguíneo a los pies.
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Consejos sobre los zapatos y los calcetines
- Usa zapatos que protejan los pies de lesiones en todo momento. De otro modo, si tienes problemas de visión y menos capacidad para detectar el dolor, es posible que no notes cortaduras o protuberancias menores.
- Revisa el interior de los zapatos en busca de áreas ásperas o pedazos desprendidos que puedan causar irritación.
- Cambia de zapatos después de 5 horas de uso en un día. Esto cambia los puntos de presión durante el curso del día.
- Usa zapatos cómodos, que ajusten adecuadamente y que tengan espacio suficiente. Nunca compres zapatos que no tengan un ajuste adecuado, esperando que éstos se estiren con el tiempo. El daño al nervio puede impedir que sientas la presión proveniente de calzados muy ajustados. Tal vez necesitas un calzado especial hecho de manera que ajuste a tu pie.
- Usa zapatos hechos de lona, cuero o gamuza. No uses zapatos hechos de plástico u otro material que no respire. Tampoco uses sandalias de correa.
- Usa zapatos que puedas ajustar fácilmente. Deben tener cordones, velcro o hebillas.
- No uses zapatos puntiagudos ni abiertos, como tacones altos, chancletas o sandalias.
- Los calcetines pueden suministrar una capa extra de protección entre el zapato y el pie.
- Usa calcetines limpios y secos o media pantalón que no se pegue todos los días.
- NO uses medias con costuras que pueden causar puntos de presión.
- Usa calcetines para dormir si sus pies están fríos. En clima frío, use calcetines calientes y limite su exposición al frío para prevenir una quemadura por el frío.
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Más consejos útiles:
- NO utilices soluciones antisépticas en los pies, ya que pueden quemar o lesionar la piel.
- NO apliques compresas calientes ni botellas con agua caliente sobre los pies. Evita igualmente el contacto con el pavimento o con la arena caliente.
- Quítate los zapatos y los calcetines durante las visitas al médico, como forma de recordar que necesita un examen de los pies.
- NO te trates los callos y callosidades usted mismo con remedios de venta libre. Solicita una cita con un podólogo para tratar problemas de los pies.
- Si la obesidad te impide físicamente poder revisarte los pies, solicíta a un familiar, un vecino o una enfermera visitadora que te realice esta importante inspección.
















